DESIGN THINKING MOTOR DE INNOVACIÓN

 
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por Nicolás Vergara

Mucho se habla por estos días en Colombia de la necesidad que tienen las empresas de innovar para enfrentar la nueva coyuntura económica.  La innovación se ha convertido en un término obligatorio en cualquier conversación de negocios. En un término confuso y ambiguo que la mayoría no terminamos de entender. En una meta que al parecer debemos perseguir casi como un acto de fe.

En BRUJITA hemos venido desarrollando un enfoque hacia la innovación más simple, más humano, más acorde al contexto de nuestro país y en mi opinión mucho más poderoso. Es lo que hoy se conoce ampliamente como el “design thinking” o pensamiento de diseño, cuyo resultado lo entendemos como innovación significativa.

¿Qué es la  innovación si­­gnificativa? Esta parte de una simple y poderosa premisa: ofrecer a los clientes lo que les resulta significativo. Es diseñarles experiencias que estén alineadas con sus sueños, sus retos y sus necesidades. Es hacer el cambio en el paradigma: de forzar vender la oferta actual, a entender empáticamente a nuestros clientes, para crearles promesas de valor enfocadas en mejorar sus experiencias.

Esto resulta significativo para el usuario, ya que se pensó en su beneficio antes de la creación de los productos y servicios.

La premisa es especialmente válida cuando nuestros segmentos de mercado incluyen a las nuevas generaciones, en particular ese misterioso y fascinante grupo de jóvenes al que llamamos “millennials”: esta generación que busca vivir experiencias únicas y auténticas en cada momento de sus vidas, y para la cuál sus métricas de éxito incluyen el bienestar de la comunidad y la preservación del medio ambiente.

El proceso resulta también significativo para las empresa y sus empleados, ya que, buscando brindar experiencias únicas a los usuarios, definen primero un propósito y unos valores particulares de la organización, dando así una razón a su existencia mas allá de la generación de retribuciones económicas. Lo cuál tiene el curioso efecto secundario de derivar en mejores resultados financieros y la garantía de una sostenibilidad de la empresa a través de los años.

Finalmente, se trata de algo profundamente significativo para la sociedad, porque se crea un sentido más humano del consumo, y previene el desperdicio de valor que generan productos y servicios que no encuentran eco en los mercados.

¿Y cómo este cuento tan fraternal deriva en innovación? Deriva porque está implícito en su misma definición: la introducción exitosa de nuevos productos, servicios y procedimientos al mercado. Suena tan lógico que parece poco sofisticado, pero en su simpleza radica el poder que tiene para convertir a nuestro país en el líder de innovación y emprendimiento de América Latina.

 

 

* Nicolás Vergara es Director estratega de Brujita Diseño e Innovación.