LAS TRES PREMISAS QUE DEFINEN AL DESIGN THINKING

 
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por Nicolás Vergara

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Mi larga cruzada por explicar a empresarios y ejecutivos el significado de esta fascinante metodología está llena de anécdotas. Cuando hacemos retroalimentación con mi equipo BRUJITA después de reuniones con clientes, en muchas ocasiones los comentarios son algo como: “¿de lo de design thinking no entendieron mucho, verdad..?”.

Y es que no es fácil explicar por qué y cómo una metodología utilizada por los diseñadores industriales para crear objetos como sillas o lámparas, se ha convertido en un tema obligado en la mayoría de las revistas de negocios y economía, y se ha posicionado como la panacea para solucionar los más complejos problemas de las organizaciones en la actualidad.

De tanto intentarlo, pienso que he ido llegando a una explicación que resulta más clara y convincente. Hoy en día, cuándo debo explicar de qué se trata el pensamiento de diseño lo hago a través de tres premisas fundamentales que lo caracterizan y lo diferencian de las teorías actuales de las ciencias económicas, el mercadeo y la ingeniería.

La primera premisa radica en que el pensamiento de diseño no es una ciencia, ni es una teoría: es una metodología.

El trabajo de los científicos de la economía y la administración ha sido el de encontrar en el presente rasgos comunes en los casos de éxito del pasado, para plantear teorías que solucionen problemas de manera sistemática basadas en aplicar en el futuro formas de actuar que han funcionado anteriormente. Esto, por supuesto, tiene y ha tenido un gran valor para las organizaciones, pero no siempre funciona hacia el futuro lo que ha funcionado en el pasado. Especialmente en un mundo en donde, a causa de la digitalización de las comunicaciones, las industrias cambian radicalmente en muy poco tiempo.

Así pues, el pensamiento de diseño es una metodología transparente que puede ser utilizada para resolver prácticamente cualquier problema complejo de las organizaciones, debido a que su carácter experimental y sistémico busca encontrar soluciones integrales nuevas, profundamente comprensivas de la naturaleza de las personas y altamente enfocadas al contexto de uso.

Al ser una metodología altamente creativa, entiende que más importante que encontrar un camino perfecto para solucionar problemas, lo importante es explorar diferentes opciones y desarrollarlas hasta un punto en que puedan ser validadas en su viabilidad y factibilidad. De ahí su carácter experimental y la necesidad para las personas que la aplicamos de mantener una mentalidad optimista y abierta hacia el futuro.

La segunda premisa consiste en que el pensamiento de diseño es, en su esencia, empático y humanístico. Nosotros a las personas no las concebimos como una meta de ventas, ni como un porcentaje de participación del mercado. Para nosotros ellos son “usuarios” y son la razón misma de nuestro trabajo. Incluso cuando abordamos problemas críticos de iliquidez o decrecimientos en ventas, el usuario siempre aparece en el centro de la ecuación.

Lo anterior es válido por que al final son personas las que pagan por los productos y servicios que ofrecemos. Personas quienes cuentan cada vez con más opciones a la hora de comprar, y quiénes se están convirtiendo rápidamente en consumidores conscientes y exigentes. A estas personas es a quienes procuramos conocer a profundidad, e interpretar sus sueños y necesidades, para crear productos y servicios que resulten atractivos y se conviertan en éxitos comerciales.

La tercera premisa reside en que el pensamiento de diseño no persigue la innovación incremental. Por esta razón, no es nuestro objetivo producir y vender más de lo mismo, ni introducir al mercado artículos con pequeñas mejoras tecnológicas o escasas  diferencias en su apariencia. Por el contrario, buscamos crear productos y servicios innovadores que sean realmente mejores: más hermosos, con mejor usabilidad, más amigables con el medio ambiente y finalmente más humanos.

De esta manera, cada proyecto es concebido como una nueva oportunidad para diseñar algo único y diferente que enaltezca los valores de la organización y la conecte con la emocionalidad y las necesidades de los usuarios.

Así entendemos que más no necesariamente es mejor, y que el concepto de mejor debe incluir a los diferentes actores de la sociedad.
 

* Nicolás Vergara es Director estratega de Brujita Diseño e Innovación.

 
 

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